En el año de 1961, en la madurez de su trayectoria como universitario, Jesús Silva Herzog escribió una homilía donde señalaba, en forma poética pero contundente, que “la economía es una ciencia dinámica que se está haciendo y rehaciendo constantemente, porque constantemente se está haciendo y rehaciendo el mundo económico”. Para ejemplificar el enorme cúmulo de conocimientos y responsabilidades que el economista debe asumir en su formación, Jesús Silva Herzog imagina la “radiografía del economista”: su visión acerca de los conocimientos que debía adquirir el economista y de sus compromisos para con la sociedad y esperaba que “la palabra economista quiera decir en el futuro próximo, por su íntimo y recóndito significado esencial, arquitecto de pueblos”.
En Europa, en el año 2000, estudiantes franceses de economía de escuelas superiores y de varias universidades criticaron la economía bajo la que se les formaba, el resultado de esta crítica fue el documento conocido como “Carta abierta de los estudiantes de economía a los profesores y responsables de la enseñanza de esa disciplina”. La carta iniciaba así: “Nosotros, estudiantes de Economía en las universidades y grandes escuelas francesas, nos declaramos globalmente descontentos de la enseñanza que ahí recibimos”.
El alcance de este movimiento estudiantil fue tal que se extendió a otros países. Los estudiantes criticaban el dogmatismo de los planes de estudio y se quejaban de la falta de pertinencia de unas formalizaciones que con demasiada frecuencia retrataban mundos imaginarios, lo que según ellos correspondía a una “economía autista”. Reclamaban una enseñanza que les informara de los límites y las debilidades de la teoría neoclásica, que fuera pluralista y permitiera la integración de teorías heterodoxas o enfoques alternativos, y que estuviera más vinculada al mundo real.
No sólo estudiantes se han inconformado por la actual enseñanza de la economía. En 1982, se publicó un manifiesto firmado por 14 de los más destacados economistas a nivel mundial (entre ellos firmaban 4 premios Nobel), expresando su preocupación por “la amenaza que supone para la ciencia económica la imposición del monopolio intelectual”. De acuerdo con dicho documento: “Hoy día, los economistas están sometidos a un monopolio en el método y en los paradigmas, a menudo defendidos sin un argumento mejor que el de que constituyen la “corriente principal”. Los economistas abogan por la libre competencia pero no la practican en el campo de las ideas”[1]
Recientemente, el Rector de nuestra casa de estudios, dentro del marco del Seminario Internacional Política Industrial y Desarrollo, organizado conjuntamente por la CEPAL y la UNAM[2], resaltó que en los últimos lustros el modelo de desarrollo seguido por México no ha sido capaz de solucionar el presente y menos el futuro del país. Señaló que en México se debe “revisar, debatir y discutir” el porvenir, porque parte del paradigma que ha seguido en los últimos años es dejar que otros, supuestamente más sabios y más exactos, como las fuerzas del mercado, definan su futuro.
Los paradigmas dominantes de crecimiento económico, liberación y desregulación de los mercados han profundizado el deterioro de las condiciones de vida. Se han generado crisis recurrentes en distintos ámbitos (económicas, sociales y ambientales), pero todas ellas obedecen a la misma racionalidad. A pesar de que el pensamiento económico se ha vuelto complejo y ha desarrollado modelos matemáticos más sofisticados buscando dar una mayor precisión y representación de la realidad económica, aun está muy lejos de dar soluciones que permitan mitigar o erradicar los problemas que enfrenta la sociedad en diversos ámbitos.
Por lo tanto, asumiendo nuestro papel de sujetos activos del conocimiento como alumnos de posgrado y considerando los documentos ya descritos, es pertinente y necesario llevar a cabo un Encuentro Metropolitano de Estudiantes de Posgrado en Economía (EMEPE).
[1] “Manifiesto en demanda de un análisis económico pluralista y riguroso”. Economía Informa, N° 240, Julio de 1995, Facultad de Economía, UNAM.
[2] Informe del Seminario Internacional Política Industrial y Desarrollo. CEPAL; Sede Subregional en México (LC/MEX/L.959 (SEM.196/2), 7 de julio de 2010.
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